
El mercado del cabello humano es enorme.
Muy pocos saben de dónde provienen esos brillantes mechones, tanto así que ni siquiera se imaginan el viaje que recorren estos, antes de llegar a las cabezas de quienes los necesitan, ya sea por razones de salud, religiosas o, sencillamente, por vanidad o cualquier otra razón.
Las extensiones de cabello están hechas con cabello humano o también de material sintético. Son añadidas a nuestro cabello para lograr mayor largo, mucho más grosor y/o cobertura. El cabello sintético tiene baja resistencia al calor, ya que, estas hebras pueden estar hechas de nailon y, por lo tanto, se vende con un estilo establecido por lo ya dicho anteriormente. Así que te recomendamos no usar plancha o rizadora sobre este tipo de cabello, pues derretirá las fibras. El cabello humano puede ser virgen o puede estar tratado químicamente. El tratamiento químico puede llegar a cambiar la textura (rizado o liso) o el color del cabello. El cabello virgen siempre es más caro, pero su duración es mucho mayor que la duración de los cabellos procesados (tintes, tratamientos, etc.) Por esta razón es muy apreciado. El cabello procesado dura menos debido al uso de químicos sobre el cabello, puede quitarle la cutícula y dejarlo sin brillo o difícil de manejar.
Otra distinción en los tipos de cabellos que existen y se manejan en extensiones es de acuerdo a si las cutículas están o no alineadas. De manera natural y como ya lo sabemos, nuestros cabellos crecen con las cutículas hacia una sola dirección. Mediante el procesamiento o el transporte de las extensiones de cabello, las hebras o mechones suelen mezclarse en todas direcciones. El “cabello cutícula” es el cabello que se ha mantenido con cada hebra en una misma dirección, de manera que las cutículas estén alineadas. Cuando las hebras entran en contacto unas con otras, él cabelló sin cutícula, es más propenso a enredarse. El cabello que se vende a los comercializadores como cabello “Remy” obligadamente debe de ser cabello con cutícula virgen.
Lo que sí debe estar claro es que «el cabello europeo es el más valioso, en parte se debe a sus finas texturas, la variedad de sus colores y porque es más escaso». La mayor parte del cabello que se usa para extensiones proviene de países de Europa del Este, como Rusia, Rumania o Ucrania.
En el extremo superior del mercado está el cabello virgen, se le dice de esa manera, ya que, nunca ha sido tratado químicamente, por otra parte, está el pelo «remy», este es el que ha sido cortado o afeitado directamente de un donante.
Y si te estás preguntando de dónde va a salir el cabello humano, si no es cortado de la cabeza del donante, la respuesta es «el cabello estándar», término más comercializable para lo que realmente son residuos.
Efectivamente, muchas de las extensiones de cabello liso y brillante comienzan a tener vida de nuevo como bolas de cabello recogido de peines y cepillos.
En países como Asia, muchos van guardando el cabello que se cae naturalmente cada día al peinarse en bolsas pequeñas, esperando la visita del colector de cabello.
¿Toma tiempo acumularlo?
Un año o dos de pelo caído hace una bola de unas 4 onzas que si llegara a contener hebras de más de 30 centímetros, puede valer un dólar y medio.
Esas bolas de cabellos pasan por una cadena de comerciantes hasta que llega a pasar por manos de grandes exportadores o dueños de talleres de procesamiento de cabello.
«En términos de marketing, depende de la honestidad de los comerciantes en esa cadena especificar qué tipo de cabello es. Aunque muchas veces no es correctamente identificado, de todos modos y, a menudo, los compradores ni preguntan».

Hay una industria muy grande que gira en torno a desenredar, clasificar y tratar de los residuos de cada peine.
Mientras que el producto aún no ha sido terminado, pasa por China en camino hacia su destino final, es probable que el revoltijo de cabellos sea tratado en muchos países asiáticos, antes de llegar a los compradores.
Al final, cada atado contiene cabello de cientos de mujeres.
En los talleres de desenredo, muchos en Bangladesh, India y recientemente Birmania -países en los que los salarios son bajos y la gente necesita trabajo- muchas de las mujeres de esos lugares deshacen las bolas de cabello y organizan las hebras según su tamaño.
Es una labor cuidadosa, meticulosa y muy intensa: desenredar 1,5 kg. Toma unas 80 horas de trabajo.
Luego viene el procesamiento.
La capa exterior de un cabello a la que llamamos «cutícula» tiene escamas que apuntan en la misma dirección.
El problema con los residuos de los peines, es que el pelo está todo enredado: los mechones apuntan en diferentes direcciones, haciendo que esté inclinado hacia adelante o hacia abajo, teniendo nudos y enredos.
En China, normalmente, meten el cabello en un baño químico para eliminar la cutícula completamente.
Esto resuelve el tema de que este se deje de enredar, pero la falta de cutícula afecta desfavorablemente la calidad cabello.
«No obstante, al final el resultado puede verse fantástico… ¡Uno no sospecharía por cuántas cosas ha pasado ese mechón de cabello!».
Diferentes texturas
De hecho, el cabello también cambia de acuerdo a la región. Podemos encontrarlo en diferentes maneras, por ejemplo cabello etiquetado como chino, africano, ruso, europeo, etc. Las personas que usan extensiones suelen experimentar con diferentes tipos hasta encontrar cuál es el que mejor les sienta. Los de origen asiático tienen por lo general cabellos en que las hebras individuales son de mayor diámetro que otras razas. Las personas de origen africano tienen generalmente cabellos demasiado texturados, lo que hace que la sección transversal de cada hebra sea más plana, semejando una cinta.
